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7 mar 2013

RACISMO Y XENOFOBIA EN EL HABLA POPULAR CUBANA (IV).


Palabras y frases con marcado sentido racista.


En Cuba el racismo se oculta sutilmente tras múltiples disfraces. Mirado el fenómeno desde el punto de vista social, puede considerarse como un racismo cargado de cierta afabilidad, en el que las personas muestran relativa tolerancia, pero cada uno sabe que parcela ocupa.
El blanco discrimina al negro y al mestizo y estos responden, devolviendo ofensas por el desprecio que han recibido. Para estos últimos es muy socorrida la frase: El que no tiene de congo, tiene de carabalí, o su equivalente El que no tiene de dinga tiene de mandinga, que aplican a esa persona que alardea de ser de raza blanca y se olvida de la posible mezcla con sangre africana, de sus ancestros.
“En Cuba los esclavistas (es decir, toda la población blanca de la isla) consideraban que el otro cuando NO TENÍA DE CONGO TENÍA DE CARABALÍ.” (G. Cabrera I., “Vidas para leerlas”, pág. 239).
“Porque aquí EL QUE NO TIENE DE CONGO TIENE DE CARABALÍ.” (Zoé Valdés, “Te di la vida entera,”, pág. 109).
De la misma forma y con la misma intención se hace referencia al conocido verso del poeta boricua Fortunato Vizcarrondo ¿Y tu abuela, dónde está?
“— ¿Y TU ABUELA DONDE ESTÁ blanquito?” (M. Cossio Woodward, “Sacchario”, pág. 110).
“Tú serás muy blanca y de ojos verdes, pero, ¿Y TU ABUELA DONDE ESTÁ?” (Zoé Valdés, “Café...”, pág. 132).

Las palabras NEGRO (GRA) y los diminutivos NEGRITO (TA) pueden resultar amigables o despectivas, de acuerdo a la forma y el contexto en que se utilicen.
“—Oye, ¡acere! el NEGRITO esta en cana.” (Dariel Alarcón, “Memorias...”, pág. 262).
“Le voy a pedir una colcha al NEGRITO de los Reyes Magos.” (Eliseo Alberto, “La fábula...”, pág.113).
“Al NEGRITO comemierda que lee poesía no le interesa la política, si nos joden o no los cabrones americanos,...” (J. J. Armas Marcelo, “Así en La Habana...”, pág. 296).
“...los NEGRITOS se escabullían cada vez que lo veían, bajaban la cabeza o cruzaban a la acera contraria.” (Miguel Barnet, “Canción...”, pág. 67).
“…le había coreado con toda la pandilla de NEGRITOS mataperros, chino, chinito, tu mamá…” (M. Cossio Woodward, “Sacchario”, pág. 32).
“…replicaba un ñañaroso NEGRITO,…” (Carlos Loveira, “Generales…”, pág. 320).

Mi negro y mi negra es un tratamiento cariñoso que se dan las parejas de amantes, semejante a mi chino y mi china, papi y mami y otras similares. Pero más habitualmente, cuando se hace referencia a una persona de raza negra de forma despectiva, se la llama NICHE y así lo reconoce el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), también se usan los equivalentes NICHARDO (DA).
“Un NICHE. Hijita: un totí. ” (Eliseo Alberto, “Informe...”, pág. 273). 
“Soy lo que Makarenko llamaría una NICHE atípica.” (Eliseo Alberto, “La fábula...”, pág.112).
“—Es la primera vez que a una mujer de nuestra familia la atiende un NICHE —comentó——. Antes un negro jamás se habría atrevido a poner sus manos sobre una blanca, muchacho.” (Roberto Ampuero, “Nuestros...”, pág. 93).
“...dos eminentes hombres blancos de la raza negra (o dos «NICHES» de piel blanca, como mejor les parezca),...” (Paquito D’Rivera, “Mi vida...”, pág. 44).
“...para dar paso a la nueva realeza NICHE...” (M. Vázquez Montalbán, “Y Dios...” pág. 29).
“ciento de miles de cuchillos, navajas, machetes, patas de cabra y cizallas, que comprarán ávidamente los NICHARDOS.” (Zoé Valdés, “Traficantes...”, pág. 30).

Otro cubanismo, también recogido en el DRAE, para referirse a la persona de raza negra es PRIETO (TA).
“...su marido. Negro, además. Un PRIETO, dice. Yo no soy racista. ” (Eliseo Alberto, “Informe...”, pág. 273). 
“…tengo una PRIETA apalabrá…” (F. Chofre, “La Odilea”, pág. 139).
“...no hay modo de que el PRIETO recoja los cheles y salga echando.” (P. J. Gutiérrez, “Trilogía...”, pág. 269).

Una blanca equivale a dos negras.
Las principales voces despectivas y discriminatorias para referirse a una persona de raza blanca son: MÚCARO y MACRI o MACRÍ ambas de origen africano. También son profusamente utilizados en este sentido los diminutivos BLANQUITO (TA)
“...qué pinga te pasa BLANQUITO, qué tú miras,...” (Eliseo Alberto, “Informe...”, pág. 285).  
“Yo era distinto, en el sentido de que no me gustaba ni tratar a los BLANQUITOS.” (Miguel Barnet, “Cimarrón”, pág. 68).
“…dice que está por nacer el BLANQUITO que le ponga un pie delante en un tablero.” (M. Cossio Woodward, “Sacchario”, pág. 179).
“…y supe la morbosa felicidad que le daba templarse a aquella BLANQUITA...” (Abilio Estévez, “Los palacios...”, pág. 161).
“Hace un año que vive con un BLANQUITO chulo, jodedor y mujeriego.” (P. J. Gutiérrez, “Trilogía...”, pág. 139).  
“—Suelta el gallo, BLANQUITO. (E. Núñez Rodríguez, , “Gente...”, pág. 9).

En tiempos de la colonia se utilizaba la voz NEGRADA en el sentido que alude el DRAE, como un conjunto o reunión de negros esclavos que constituía la dotación de una finca, Actualmente se aplica en forma despectiva a cualquier grupo o reunión de negros.
Y si una persona hace algo muy chapucero, sin arte ni esmero o realiza una acción que resulta una torpeza, se dice que ha hecho una negrada. (Continúa)

8 feb 2013

RACISMO Y XENOFOBIA EN EL HABLA POPULAR CUBANA (III).


El tema del racismo en el habla popular cubana, es el más espinoso a tratar en estos posts, pues como ya he comentado es muy controversial y levanta pasiones, en ocasiones, demasiado exacerbadas.

Desde principios de los años sesenta del pasado siglo, se quiso borrar de un plumazo este problema heredado del pasado colonial. Por obra y gracia de unos cuantos decretos “desapareció” un fenómeno histórico, presente en la idiosincrasia del pueblo cubano desde el instante mismo del descubrimiento de la isla y la introducción de mano de obra esclava africana.

Imagen tomada del Blog http://cruzarlasalambradas.wordpress.com/
Hoy es un tema que necesita ser sacado a la luz y debatido públicamente, como ya está demandando la nueva e incipiente sociedad civil.

Históricamente se han erigido algunos patrones determinantes, que incluso los propios discriminados han aceptado como buenos, de los cuales surgen los vocablos cubiches que los definen. Así los verbos ATRAZAR y ADELANTAR adquieren un significado racista, que es aceptado por todos y que centra en el color de la piel de la madre que engendra a un mestizo, la utilización del uno o del otro.

En su libro “Cuba-España, España-Cuba. Historia común” el gran historiador cubano Manuel Moreno Fraginal lo define así:
“...la mujer blanca normalmente podía engendrar blancos, pero si cruzaba con negros tendría mulatos, lo que sería un retraso demográfico. La negra, en vez de parir negritos, generaría mulatos blanqueando así la sociedad. El habla popular había creado ya dos términos esencialmente racistas a partir del proceso biológico del engendramiento: ADELANTAR cuando el nacido es más blanco que la progenitora: ATRASAR cuando es más negro.”

“Ahora sólo quieren mezclarse con los blancos. Ellos dicen que «para ADELANTAR la raza».” (P. J. Gutiérrez, “Trilogía sucia de La Habana”, pág. 138).
“Debieron casarse con hombres blancos, para ADELANTAR la raza.” (Isabel Holgado F., “¡No es fácil!”, pág. 169).
“Él era blanco completo, así como tú. Pero se empató con mi abuela que es mulata prieta y mi papá salió mulato medio que blanconazo. Encima, se casó con mi mamá, que es retinta. Así que me ATRASARON muchísimo.” (M. Barroso, “Amanecer con hormigas en la boca”, pág. 59).
“... ¿cómo puedes acostarte con un hombre que se lo ha hecho a una negra? ¡Eso ATRASA, m’hijita!” (Alina Fdez. “Alina”, pág. 120).  

En su obra “La muerte del Ñeque” el dramaturgo cubano José Triana da nombre a cada uno de sus personajes y lo identifica por el color de la piel. A uno de ellos, al que llama Hilario García, lo define como mulato adelantado de 45 años.
La Academia reconoce este vocablo como cubanismo en la cuarta acepción, pero comete el error de definirlo sin tomar en consideración el color de la piel de la progenitora.  
Adelantado, da. 4. adj. coloq. Cuba. Dicho de un mulato: Que tiene más rasgos de blanco que de negro.

Veamos algunos ejemplos:
“...es una mulatica, muy ADELANTADA, dice ella cuando está de vena, que se tiñe el pelo de rubio y se maquilla mucho y se pone la ropa más estrecha de esta isla...” (G. Cabrera Infante, “Tres tristes tigres”, pág. 147).
“La verdad es, que con ese cutis mate de india ADELANTADA, mi hija estaba bella.” (Alejo Carpentier, “El recurso del método”, pág. 21).
“Candita, por su piel y su pelo, mulata muy ADELANTADA, podía pasar por blanca,...” (Gerardo del Valle, “Cuentos cubanos del siglo XX”, pág. 107).
“Soledad está disconforme porque sus hijas, mulatas, se han casado con hombres también mulatos. En sus propias palabras, «es una lástima que ellas se casaran con hombres más ATRASADOS.” (Isabel Holgado F., “¡No es fácil!”, pág. 169).

De paso aclaro que la voz ATRASADO, DA., también define a la persona que lleva mucho tiempo sin tener relaciones sexuales, de la que igualmente se dice en cubiche que está a dieta, mangrino, ruino o que tiene un queso.

En el caso de una pareja interracial, cuando una persona de raza blanca se une a otra de la raza negra o viceversa, se le llama PIOLO (LA).
“Le gustaba el migajón de pan, porque era PIOLA.” (Miguel Barnet, “Gallego”, pág. 116).

De la persona de raza blanca que tiene relaciones sexuales con otra de raza negra o mestiza, o del mestizo de piel clara que gusta de las relaciones sexuales con negros, se dice que quema petróleo, o que es petrolero.
“Mi hija, su hija, con un negro, QUEMANDO PETRÓLEO. ” (Eliseo Alberto, “Informe contra mi mismo”, pág. 273). 
“No te acostarás con Lázaro, te lo advierto, porque es negro y a ti no te gusta QUEMAR PETRÓLEO. Puros rubios” (Eliseo Alberto, “Caracol Beach”, pág. 161)
“...turistas españoles e italianos, de esos que se enamoran de la piel color miel y cuando QUEMAN PETRÓLEO se quedan pegados al olor de la hembra mulata...” (J. J. Armas Marcelo, “Así en La Habana como en el cielo, pág. 133). 
“...mucho más yo, que he QUEMADO tanto PETRÓLEO.” (Miguel Barnet, “Gallego”, pág. 138).                                      
“—«Y a tí por las negras.»  —«Usted sabe mi compadre, que yo soy PETROLERO.»  —«PETROLEROS somos todos allá»...” (Alejo Carpentier, “El recurso del método”, pág. 14). 

28 ene 2013

RACISMO Y XENOFOBIA EN EL HABLA POPULAR CUBANA (II).


Como toda regla tiene su excepción, no a todos los españoles en Cuba se les llama gallego.
Así a la persona o cosa originaria de Islas Canarias se le llama, por antonomasia, ISLEÑO. Los cubanos, aun siendo isleños, nunca se denominan como tal.
“...un mojo verde hecho con vinagre, ajo, cilantro y perejil, cosecha gastronómica de su origen ISLEÑO que había traído a Cuba desde Canarias...” (J. J. Armas Marcelo, “Así en La Habana como en el cielo” pág. 149).
“...en esa época existían los filipinos, los chinos, los ISLEÑOS y cada vez había más criollos.” (Miguel Barnet, “Cimarrón”, pág. 73).
“...hija de un ISLEÑO rico, se fue con su padre [...] para Islas Canarias.” (Samuel Feijóo, “Tres novelas de humor”, pág. 98).
“Los ISLEÑOS —como se llamó siempre en Cuba a los naturales de las islas Canarias—...” (M. Moreno Fraginals, “El Ingenio”, Tomo I, pág. 300).

Se distinguían además los andaluces, a quienes por su acento y forma típica de hablar, eran llamados CURROS y CATALÁN fue por mucho tiempo sinónimo de comerciante. Ambas voces están en desuso.

El lenguaje vernáculo cubano recoge también otras voces para designar a individuos de las diferentes nacionalidades que emigraban a la isla, veamos las tres siguientes: CHINO; MORO y POLACO

La voz española CHINO, se aplica genéricamente a cualquier persona de origen asiático, sin considerar su procedencia. Su equivalente cubiche es NARRA.
...la firma japonesa... —y extrajo entonces el bloc del bolsillo posterior de su pantalón y leyó—, la Mitachi, porque esos CHINOS llegan a Cuba dentro de unos días...” (L. Padura F., “Pasado perfecto”, pág. 182).
 “...se enamoró del chino cocinero sin casta familiar. De la unión del NARRA con la islandesa, vieron la luz cinco niños.” (Zoé Valdés, “Te d la vida entera.”, pág. 14).

También se usa como tratamiento cariñoso que da el hombre o la mujer a su pareja y con ese significado lo acepta la Academia en su diccionario (DRAE).
—Aquí no nos dejan, mi CHINO —contestó sonriéndose—, ni movernos.” (J. J. Armas Marcelo, “Así en La Habana como en el cielo, pág. 272).
—Pero ¿qué te pasa mi CHINO?” (L. Padura F., “La neblina del ayer”, pág. 236).

Otros vocablos muy utilizados para referirse a los chinos son: PAISANO y su apócope PAISA, CAPITÁN y el despectivo CHINO PALANQUETA, este último ya en desuso.  
Era cierto, se dijo Maximiliano, que a él le decían «CAPITÁN» cuando llegó a la isla. A todos los chinos los llaman «CAPITÁN».” (Zoé Valdés, “La eternidad del instante”, pág. 215).
— ¿Qué?, ¿tienes fiesta? — preguntó con sonriente confianza el chino que trabajaba como dependiente de la bodega, y Mario Conde lo miró a los ojos.
      —No, PAISANO, un velorio —y salió a la calle.” L. Padura F., “Paisaje de otoño”,pág. 17).  

La considerable inmigración china dejó una marcada huella en la formación de la nacionalidad cubana, tanto en su componente racial, como en el cultural. Huella que se observa en el habla popular, donde encontramos con frecuencia expresiones muy gráficas que revelan esa influencia china:

De la persona desgraciada y que la mala suerte golpea con frecuencia, se dice que tiene un chino atrás
“…parese que TENGO UN CHINO ATRÁS que no deja toparme con el camino de mi casa.” (F. Chofre, “La Odilea”, pág. 71).
...dicen que los chinos traen mala suerte. ¿No has oído el dicho que «fulano TIENE UN CHINO DETRÁS» de alguien que está muy fastidiado.” (Zoé Valdés, “La eternidad del instante.”, pág. 278). 

Los hay que se quejan de su pésima situación económica, pero si es mujer, se le aconseja una solución ocurrente: Búscate un chino que te ponga un cuarto
«BÚSCATE UN CHINO QUE TE MONTE UN CUARTO», decía el refrán, cuando una mujer se hallaba en la calle y sin llavín. ” (Zoé Valdés, “La eternidad del instante”, pág. 215).

Hay muchos guaposos que alardean de sus hazañas, pero todos saben que en el fondo, son muy cobardes e incapaces de tirar un gollejo a un chino.

Y si tu mal no tiene cura o estás abocado a una situación catastrófica entonces te dirán que no te salva ni el médico chino
Esta vez NO LO SALVA NI EL MÉDICO CHINO.” (M. Barroso,“Amanecer...”, pág. 245). 
—A ti NO TE SALVA NI EL MÉDICO CHINO —masculló...” (Zoé Valdés, “La eternidad...”, pág. 235).

Ala persona incauta se le puede engañar como a un chino.
Si no entiendes algo o estás ajeno a lo que se está tratando, te dicen que estás en China o te quedaste en China.
Ponérsela en china a alguien, equivale a meter a esa persona en apuros, ponerla ante una situación escabrosa, de difícil solución. Y si por ello esa persona está ofuscada o muy preocupada, se dice que la tienes hablando en chino. Ambas frases aceptadas por la Academia.
Recuerdo que de niño utilizábamos con algunos chinos, una frase de sentido equívoco y gracioso, que decía: Chinito manila pa Cantón, dame la contra de chicharrón.  
  
Además tenemos otros cubanismos que aluden a la misma procedencia: 
 Frijolitos chinos.  Son los frutos de una planta leguminosa y sus brotes, los llamados en España brotes de soja.
Pelo chino. Es el pelo negro muy lacio y rebelde.
Palitos chinos. Juego en que se tiran un grupo palillos de colores y se trata de levantar uno a uno sin que otro cualquiera se mueva.
Damas chinas. Juego de mesa sobre un tablero en forma de estrella, en las que se va avanzando con bolas o canicas de cristal de diferentes colores, pasando de una punta a la contraria de la estrella.
Caja china. Es una especie de horno para cocinar alimentos, con brasas sobre su tapa o también un instrumento musical de percusión.
La charada china. Es un conjunto de números del uno al treinta y seis a los que se le asigna el nombre de uno o más objetos, animales, plantas, características, etc., con los que se  hacen cábalas, principalmente con las imágenes de los sueños, para jugar  la bolita (Tipo de lotería clandestina)
¨“Yo jugué mucho a la CHARADA CHINA y me saqué, tuve suerte con el treinta y seis, cachimba, el último número de la lista china,...” (Miguel Barnet, “La vida...”, pág. 109).
“...los banqueros de CHARADA CHINA, de «bastos y espadas», de pasa pasa, ejercitaban sus manos...” (Alejo Carpentier, “Guerra...”, pág. 38).
“...jugaron a la bolita esa noche. Jugaron el 50, que es policía según la CHARADA CHINA, el 67, puñalada. El 63, asesino. El 84, sangre y el 12, mujer mala.” (P. J. Gutiérrez, “Trilogía sucia de La Habana”, pág. 86).

China pelona. Cantos rodados a orillas de los ríos o en las playas.
...entre una profusión de CHINAS PELONAS batidas por las olas, encontró una botella verde...” (G. Cabrera I., “Así...”, pág. 115).
...herraduras azuladas por chispas de CHINAS PELONAS,...” (Alejo Carpentier, “Guerra...”, pág. 129).
¿Era casualidad que aquélla fuese la única calle cubierta por esas piedras redondas de río que en Cuba se llamaban CHINAS PELONAS?” (Daína Chaviano, “El hombre,..., pág. 167).
A la orilla del río las dos mujeres observan el juego de trasparencias del agua que corre clara entre las CHINAS PELONAS.” (Carmen Díaz, “La Silla...”, pág. 85).

MORO. Este vocablo traído de España designaba en Cuba a los extranjeros provenientes de países árabes y a otras personas con su parecido físico. Generalmente se dedicaban al comercio o a la venta ambulante. Actualmente se aplica a los mulatos de tez oscura, cabello negro lacio y facciones finas y así lo reconoce el DRAE.
“...en mi provincia natal todos los libaneses y sirios eran llamados MOROS,...” (G, Cabrera Infante, “La Habana para un Infante Difunto”, pág69).

POLACO. Era un tipo de inmigrante que se caracterizaba por dedicarse al comercio y hablar con dificultad el español. El vocablo surge debido a la existencia de un gran número de comerciantes judíos de origen polaco cuyos almacenes ocupaban la calle Muralla y las aledañas en La Habana Vieja, de ahí que a muchos de estos comerciantes se le llamara polaco aunque en la gran mayoría de los casos no eran de esta nacionalidad. También se aplica el mote a sus descendientes aunque hayan nacido en Cuba. 
“...en La Habana todo judío, fuera alemán, húngaro, búlgaro, ruso y hasta lituano era llamado POLACO,...” (G, Cabrera Infante, “La Habana...”, pág69).
“...me acuerdo de los “POLACOS”. A todos les decíamos así, pero vaya usted a saber de donde eran.” (Carmen Díaz, “La Silla turca”, pág. 126).

En la primera década del siglo XXI algunas de estas voces han desaparecido del vocabulario cubiche, como desaparecieron los inmigrantes, el comercio y tantas otras cosas que han transformado drásticamente la isla después de más de medio siglo de desatinos. 

19 ene 2013

RACISMO Y XENOFOBIA EN EL HABLA POPULAR CUBANA.

El tema lingüístico que voy a tratar en los siguientes posts (que serán varios porque este es un tema extenso y controvertido), es hoy por hoy muy complicado y aunque tiene una presencia relevante dentro de la sociedad cubana, es poco debatido debido a las impetuosas 
discusiones que provoca y a las consecuencias que se pueden derivar de tales discuciones.
Hablar de racismo en Cuba es considerado desde hace mucho tiempo tabú, por lo que muchos lo eluden y prefieren, como decimos en cubiche no tocar esa tecla.

Por eso voy a abordar este tema sin entrar en consideraciones políticas, históricas, culturales, filosóficas o de cualquier otra índole. Me ceñiré única y exclusivamente a exponer sin matices, las palabras y expresiones con connotaciones de tipo racista, que emplean los cubanos a diario.

Para identificar el abanico de razas, nacionalidades y procedencias, existe un grupo de voces cuyo sentido depende principalmente del contexto en que se utilizan. En ocasiones revisten un matiz cariñoso, peyorativo, racista, xenófobo o simplemente son usadas en tono de burla o broma, al igual que las frases que de ellas se derivan.

Comencemos con la voz GALLEGO.
Ya desde finales del siglo XIX todos los inmigrantes peninsulares que se radicaban en Cuba, al igual que sus descendientes, eran denominados gallegos. Según el famoso historiador cubano ya desaparecido, Manuel Moreno Fraginals, se debió principalmente a que Galicia era en aquel entonces, la región de España de donde procedía la mayoría de esos inmigrantes. Esta denominación es compartida por otros países de la América hispánica.

He aquí algunos ejemplos salidos de las plumas de nuestros ilustres escritores cubiches:

“— ¿Tú eres hijo del GALLEGO que estaba aquí?” (Dariel Alarcón, “Memorias de un soldado cubano”, pág. 23).
“«A ver cuándo nos visitas, GALLEGO», dijo el del Comercio Exterior, «en Cuba queremos mucho a España»,...” (Eliseo Alberto, “Informe contra mí mismo”, pág. 102).
 “— GALLEGO, ¿verdad? Mi familia viene también de las Vascongadas.” (Miguel Barroso, “Amanecer con hormigas en la boca”, pág. 16).
“Bueno, quiero decir que le dije, GALLEGO, eres un corcho español,...” (G. Cabrera Infante, “Tres tristes tígres”, pág. 53). 
 “Aunque en mi país fuera usted de Algeciras, Pamplona, Lanzarote o Alcañiz-Teruel, yo que carajo sé la razón, lo llamarían siempre «GALLEGO»,...” (Paquito D’Rivera, “Mi vida saxual”, pág. 259).
“Es un GALLEGO de Asturias.” (P. J. Gutiérrez, “Trilogía sucia de La Habana”, pág. 167). 

“A fines del siglo XIX a todos los peninsulares les llamaban GALLEGOS; pero era por el predominio de Galicia en la inmigración de entonces. Inclusive el término GALLEGO tuvo siempre una cierta connotación cariñosa.” (M. Moreno Fraginals, “Cuba- España, España-Cuba. Historia común...”, pág. 349).
“Quizás el único español al que no se llamaba GALLEGO en Cuba fue a Eduardo Muñoz, El Sevillanito,… (E. Núñez Rodríguez, “Gente que yo quise”, pág. 31).
“— Dice Reina Esmeralda, mi hija, que usted es GALLEGO.
      —Andaluz.
      —Aaah, ¿y cuál es la diferencia, mi niño? ¿Eso no es España?” (Zoé Valdés, “Lobas de mar”, pág. 238).

Centro Gallego de La Habana

También existen en el habla cubana otros vocablos que se aplica a los españoles como GAITO y GALIFARDO, pero estas ya revisten un sentido jocoso y en ocasiones peyorativo.


“...veinticuatro entre dos, doce; GAITO, facilito,... ” (Eliseo Alberto, “Informe contra mí mismo”, pág. 277).  
“Un gallego está comiendo
   con un negro en compañía,
   o el GAITO le debe al negro
   o es del negro la comía.” (Miguel Barnet, “Gallego” pág. 138).
“...ni siquiera me has dicho qué hubo con el GAITO...” (L. Padura F., “Pasado perfecto”, pág. 62).
“...cañonazos, banderas, y la ostia peluda, como dirían los GALIFARDOS.” (Paquito D’Rivera, “Mi vida saxual.”, pág. 165).

Por otra parte si eres de esas personas que no logra seguir los pasos y movimientos de un baile, que baila mal y sin gracia o que no coge el ritmo al tocar un instrumento musical, en especial los de percusión, te gritarán en Cuba ¡GALLEGOOOOO!...

Los cambios experimentados a partir de las últimas décadas del pasado siglo, tanto en Cuba como en España, provocaron que la corriente migratoria hacia la Isla se paralizara y que en su lugar se generara un nuevo flujo, pero esta vez de turistas que viajan a Cuba en busca de algo más que arte e historia.
Este fenómeno ha provocado que el uso de la voz gallego, aunque se mantiene vigente en el sentido indicado, vaya decayendo sustituida por una nueva, con significado algo distinto y generalmente peyorativo. Me refiero al término PEPE, que desde hace varias décadas se viene utilizando por algunos sectores de la población, ligado a actividades muchas veces ilícitas .

“Las que consiguen «enganchar» a un PEPE son objeto de envidia entre sus compañeras.” (Isabel Holgado F., “¡No es fácil!”, pág. 246).
“...mulaticas casi niñas, o negritas cabezas de clavos, abandonadas por sus PEPES o escapadas de ellos.” (Zoé Valdés, “La nada cotidiana”, pág. 104).
“…las jineteras de alcurnia, esas nos dejan vacíos y también compran ron y tabaco para sus PEPES. (A. Valle, “Habana Babilonia, pág.146).  
(Continúa)

27 dic 2012

PRESENCIA DEL CHIVO EN EL HABLA POPULAR CUBANA (II).

PALABRAS CUBANAS "CHIVA"


La CHIVA es la hembra del CHIVO  y como vimos en el post anterior, en Cuba se le denomina así, sin importar su edad. Y si mama o ya procrea da lo mismo, sigue siendo CHIVA, es muy raro oír a algún cubano llamarla cabra.

Así terminan los CHIVAS
El “chivato” hijo de la chiva, es también definido por la Academia de la Lengua Española en su primera acepción, como soplón o delator, presumiblemente heredado del caló o jerga de los gitanos españoles.

En Cuba ser CHIVA es su equivalente y se tiene como una de las peores cosas que puede ser una persona, además de pesao. En este sentido es frecuente utilizar la frase “Irse de chiva

Otras palabras cubanas afines o sinónimos de CHIVA son: Apapipio, chivatiente, chivatón, corneta, imbore, trompeta.
“Si te buscas un socio que no sea CHIVA ya resuelves el asunto.” (Amir Valle, “Habana Babilonia”,  pág.141).
 “Me das rasón de tu proseder o ME VOY DE CHIVA con la Pena ahora mismo.” (F. Chofre, “La Odilea”, pág. 194).

 Para aumentar la carga despectiva del vocablo se usa muy a menudo el aumentativo chivatón (ona)
“Contraté a Cacha, la CHIVATONA aquella del comité.” (Daína Chaviano, “El hombre, La Hembra y el Hambre”, pág. 239).
“Es tremendo CHIVATÓN y se lo dice a mi marido.” (P. J. Gutiérrez, “El insaciable hombre araña”, pág. 139).  

Pero hay otra voz cubiche de mucha más puntería, para definir a los chivatos actuales: CHIVATIENTE, que como se puede deducir es una mezcla de chivato con combatiente. A buen entendedor…
Si lo que se quiere es indicar la acción o efecto de chivatear,  está la voz  CHIVATAZO  (chivatada, según el DRAE)
 “…por algún CHIVATASO se enteró Egilio que Agamero regresaba del viaje y lo madrugó en un cañaveral.” (F. Chofre, “La Odilea”, pág. 38).
“...hizo un abrupto silencio cuando lo asaltó el temor de que alguien pudiese escucharlo y dar el CHIVATAZO.” (Jesús Díaz, “Dime algo sobre Cuba”, pág.24). 
“...el posible CHIVATAZO de Yamilé...” (P. J. Gutiérrez, “El rey de La Habana”, pág. 112).   
CHIVATEAR  además de delatar, es cubanismo equivalente a “cabrear” en el sentido de enfadar a una persona, por lo que estar chiva equivale a tener un chivateo mayúsculo.
“—Telesforo, voy a preguntarte algo que a lo mejor TE CHIVATEA.” (F. Chofre, “La Odilea”, pág. 36).
“De lo contrario la gente de allá SE «CHIVATEA» y la cosa se hace más difícil,...” (Paquito D’Rivera, “Mi vida saxual”, pág. 64).
“... ¡Pero qué CHIVATEO tiene! ¡Le va a dar algo, coño!”(Jesús Díaz, “Cuentos cubanos del siglo XX”, pág. 488).

La expresión castiza “loco como una cabra” se ha transformado en loco como una chiva y cuando se hace comparación del grado de locura de una persona, se suelta la frase: Esta más loco que una chiva. 
 “… pero tú que ESTÁS MÁS LOCA QUE UNA CHIVA, ni pensarlo.” (Reinaldo Arenas, “El palacio de las blanquísimas mofetas”, pág. 125).
 “…ESTÁS MÁS LOCO QUE UNA CHIVA, te lo juro, men.” (Leonardo Padura F., “La neblina del ayer”,   pág. 75).

Sandy no dejó ni donde amarrar la chiva
Según me contó un amigo que estaba en Santiago de Cuba a finales de octubre de este año 2012,  el huracán Sandy pasó y no dejó ni donde amarrar la chiva, o sea que literalmente arrasó.
“...NO HABRÁ DEJADO NI DONDE AMARRAR LA CHIVA. Habrá cargado el avión con todo...” (Miguel Barroso, “Amanecer con hormigas en la boca”, pág. 248).
“Y luego vino el que NO DEJÓ NI DONDE AMARRAR LA CHIVA;…” (A. Iznaga, “Los Valedontes”, pág. 118).
 Una frase similar puede indicar una pésima situación económica: No hay ni donde amarrar la chiva.
 “Por aquí NO HAY NI DONDE AMARRAR LA CHIVA… El tiempo es malo y no hay trabajo y hasta hambre hay…” (Samuel Feijóo, “Juan Quinquín en Pueblo Mocho”, pág. 136).

Si una persona sale perdiendo en una transacción de cualquier tipo, se dice que cambió la vaca por la chiva.
“—A CAMBIAO USTÉ LA VACA POR LA CHIVA...” (F. Chofre, “La Odilea”, pág. 174).
“—Vengo a cambiarle el carro por el bote. [...]...estás CAMBIANDO LA VACA POR LA CHIVA. Ese bote está todo destartalado.” (Zoé Valdés, “El pie de mi padre”, pág. 198). 

 ¿Quién no ha visto a una persona sentada y que al levantarse, se le queda el pantalón o la saya visiblemente metido entre las nalgas sin advertirlo? De esa persona se dice en Cuba que tiene la chiva en el jardín, también en ese caso es utilizada la expresión cubiche "se te queman los frijóles"

Los verbos CHIVAR y su transitivo CHIVARSE tiene varios significados en el lenguaje coloquial del cubano y es bastante chivado poder aclarar en pocas líneas cada uno de ellos.


 Les dejo unos cuantos ejemplos para que vean que es tremenda chiveta.  Y que conste que son voces aprobadas como cubiches en el DRAE.
“—Aquí, chico, ya me puedes ver. Un poco CHIVADO.” (Reinaldo Arenas, “El palacio de las blanquísimas mofetas”, pag.164).
“...decía que él estaba muy CHIVADO ahora para echarse más problemas encima...” (G. Cabrera Infante, “Así en la paz como en la guerra”, pág. 19).
“— Estamos CHIVAOS —dijo el aguador—; después hagamos esta carretera hasta la finca del Senador, tenemos que hacerle otra al Capitán,…” (Samuel Feijóo, “Tres novelas de humor”, pág. 497).
“—Dale, Atoneo, no me CHIVES más la pasiensia…” (F. Chofre, “La Odilea”, pág. 41).
“…si no llega a ser que Atenata me avisó a tiempo me meto por el río y me hubieran CHIVAO to, que hay una gente esperando para arrancármela. (F. Chofre, “La Odilea”, pág. 154).
“—NO CHIVES. Le voy a pedir una colcha al negrito de los Reyes Magos.” (Eliseo Alberto, “La fábula de José”, pág.113).
“—Bueno si se quieren perder el banquete, ellos son los que SE CHIVAN y no yo,…” (F. Chofre, “La Odilea”, pág. 145).
“—Ahora si que NOS CHIVARON.” (Samuel Feijóo, “Tres novelas de humor”, pág. 237).
“—Dispué, ¡pero no caigas con la CHIVETA, te lo digo!” (A. Iznaga, “Los Valedontes”, pág. 105).

25 dic 2012

PRESENCIA DEL CHIVO EN EL HABLA POPULAR CUBANA.

PALABRAS CUBANAS "CHIVO"

Según la Real Academia de la Lengua Española el chivo es la cría macho de la cabra, desde que no mama hasta que llega a la edad de procrear. En Cuba un chivo es siempre el hijo de la chiva, independientemente si es cabrito o… macho cabrío.

El chivo es uno de los animales que ocupa un lugar destacado, entre los que forman parte de nuestra cultura, de nuestra cotidianidad, de nuestras representaciones y  ritos de las religiones afrocubanas, en las que se utiliza como ofrenda a algunas deidades. Su piel se ha utilizado desde hace siglos a modo de parches de los tambores rituales, como los batá de los yorubas, el yuca de los bantú o el ekué de los ñáñigos.

Como alimento es la base de muchos platos de comida criolla, quizá el más apreciado sea en forma de chilindrón, un plato típico de la cocina cubana. La leche de chiva es muy apreciada, sobretodo como alimento de recién nacidos y de personas que no toleran la de vaca. En este sentido se cuenta un chiste en la isla: El gran sabelotodo, en uno de sus experimentos geniales, quiso crear una vaca enana para que las familias pudieran tenerla en los jardines, balcones y azoteas y así asegurarse el suministro de leche. Su berrinche fue monumental cuando alguien se atrevió a decirle que quería inventar la chiva que ya estaba inventada.

El chivo además se ha utilizado como diversión para niños, tirando de pequeños carros de paseo y también algunos lo han tenido como animalito de compañía.

Esta presencia constante del chivo en la vida del cubano, ha provocado que en el vocabulario cubiche se generara un sinnúmero de palabras y frases, en las que el chivo y su pareja la chiva, son los principales protagonistas.

A continuación les dejo las que he logrado pescar dentro del extenso vocabulario de cubanismos. Aclaro que hay muchas palabras y frases que tienen varios significados, por eso he agregado algunos ejemplos sacados de libros de autores cubanos, que utilizan con profusión el cubiche.

Tres en un CHIVO
El CHIVO, además de ser, como dice el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), el macho de la cabra, es además la barba que se deja en el mentón, a la que también llamamos “perilla”.

La bicicleta, que tanto abundó durante el llamado “Periodo Especial” y casi desaparecida de nuevo, por falta de piezas de repuesto, es también llamada CHIVO, vocablo reconocido como cubanismo en el DRAE.
“Casi una hora en el CHIVO, por la carretera de Varadero.” (Pedro J. Gutiérrez, “El nido de la serpiente”, pág. 84).

Otro  CHIVO
Si los estudiantes españoles llevan sus apuntes en una “chuleta” para cometer fraude en los exámenes, los cubanos llevan su socorrido CHIVO.
“...y así en sucesión de CHIVOS idénticos a los que confeccionábamos para fijarnos en la escuela y aprobar con el mínimo.” (Zoé Valdés, “Café Nostalgia”, pág. 121).

Cuando un obrero en su centro de trabajo, en horario laboral y con materiales del  propio centro, repara o fabrica algún objeto para sí o para la venta, se dice que está haciendo un CHIVO. Igual se define el negocio ilegal o “bisne” (DRAE)
“Este fue un país de muchos «CHIVOS», de mucha engañifa.” (Miguel Barnet, “Gallego”, pág. 153).

La frase: Chivo que rompe tambor con su pellejo paga, es un dicho popular que afirma que cada cual es responsable de sus actos y, por tanto, debe pagar por sus malas acciones. Equivale al más castizo “El que la hace, la paga”
Procede de uno de los refranes, de los tantos que existen en los procesos adivinatorios de Osho-Ifá, que realizan los “Babalaos”

Cuando a alguien le dicen que se está haciendo el chivo (la chiva) loco(a), lo que se le señala es que quiere desentenderse de algo o que está fingiendo que no entiende o no conoce de lo que se habla, osea que se está haciendo el sueco. Esta frase también la recoge el DRAE como cubanismo.
“...cuando preguntó por mí, el portero nuevo SE HIZO EL CHIVO LOCO.” (Miguel Barnet, “La vida real”, pág. 161).
“¿Qué mujer que ve al marío llegar después de un tongón de días se queda HASIENDOSE LA CHIVA LOCA?” (F. Chofre, “La Odilea”, pág. 243).
“...como allí saber y no delatar es un delito grave, pues ME HICE «EL CHIVO LOCO»...” (Paquito D’Rivera, “Mi vida Saxual”, pág. 94).
“No TE HAGAS EL CHIVO LOCO conmigo.” (Pedtro J. Gutiérrez, “El rey de La Habana”, pág. 95).
“Algo así como aprender a nadar y guardar la ropa, HACERSE EL CHIVO LOCO,...” (Zoé Valdés, “Café Nostalgia”, pág. 21).

El machismo exacerbado de los “guapos” transformó el estribillo de una guaracha del famoso compositor cubano Arsenio Rodríguez, en una fanfarronada: Yo no como corazón de chivo, con lo que quieren asegurar no tener miedo ni dejarse amedrentar por otra persona. También en este sentido se usa la frase: “Yo no como miedo”
“No me venga con guapería, asere, que YO NO COMO CORAZÓN DE CHIVO".

Hay cosas grandes, enormes, de grandes proporciones que se comparan con algo imposible y para ello se utiliza la expresión: Que no la (lo) brinca un chivo
“…en tu casa hay una clase de morsilla QUE NO LA BRINCA UN CHIVO” (F. Chofre, “La Odilea”, pág. 129).
“—Dice que tu ambia se va a buscar un lío con él, QUE NO LO BRINCA UN CHIVO.” (Zoé Valdés, “Milagro en Miami”, pág. 165). 

Y si eres una persona alegre, divertida, que gusta de la broma y de la guasa o también te gusta molestar, fastidiar o importunar a tus semejantes, en Cuba te ponen el mote de CHIVÓN. ¡Ah¡ y la Academia lo acepta también.

Hoy no chivo más, en el próximo post hablaré de la compañera de este animalito, la CHIVA,  que por definición es muy infiel y dejen su comentario.

Disfruten de la interpretación de Bola de Nieve. CHIVO QUE ROMPE TAMBÓ.